Instalamos unas taquillas automáticas donde los viajeros dejan su equipaje unas horas. Funcionan solas: el cliente reserva y paga por el móvil y abre con un código. Tú no atiendes a nadie, no tocas ninguna maleta y no pones un euro.
De todo lo que facturen, cada mes. O el 30% con un mínimo garantizado de 129 € al mes el primer año: eliges tú.
Máquinas, transporte, instalación, mantenimiento y seguro corren de nuestra cuenta.
De pared, según cuántos módulos entren, y repartibles en dos frentes. Y un enchufe corriente.
Punto por barrio. Mientras tengas las taquillas, no instalamos otro en el tuyo.
Paso por tu local, miramos dónde encajan las taquillas y te digo si la ubicación funciona. Quince minutos.
Traemos los módulos montados y los dejamos anclados y funcionando en una mañana, sin obra y sin cerrar el local.
Te liquidamos el 30% con su factura. Puedes ver desde el móvil, cuando quieras, lo que llevan facturado.
Las dos opciones están sobre la mesa desde el primer día. La primera paga más si el punto funciona; la segunda te asegura un suelo mientras arranca.
No te pido que te creas un porcentaje. Mira tu puerta y calcula cuántos viajeros con maleta pasan al día: eso es lo que decide la cifra.
Cada módulo lleva 6 taquillas: con el mínimo de tres tendrías 18, y en un frente completo de seis caben 38. La ocupación es la media de todo el año, contando los meses flojos.
| Ocupación media | Con 3 módulos | Con 6 módulos |
|---|---|---|
| 15 % | 151 € | 318 € |
| 25 % lo previsto | 251 € | 530 € |
| 40 % buen sitio | 402 € | 848 € |
Para hacerte una idea de lo que significa: el 25% son unas 4 o 5 taquillas ocupadas al día con tres módulos, o 9 o 10 con seis. Son estimaciones, no una promesa: salen de aplicar el 37% sobre la tarifa mínima, los 6 € de la taquilla pequeña; con las grandes y extragrandes, que van a 8 y 10 €, la cifra sube. Si eliges la otra opción, la del 30%, estas cifras bajan una quinta parte pero nunca cobras menos de 129 € al mes durante el primer año. Dependen del sitio y de la época — en julio se llena bastante más que en enero.
El negocio de los agregadores es firmar cuantos más locales mejor. Lo hemos contado: de los 446 puntos de consigna que hay hoy en Barcelona, seis de cada diez comparten manzana con otro, y hay esquinas con hasta siete. Todos repartiéndose los mismos viajeros, y el local que firmó primero acaba cobrando la mitad.
No. El cliente reserva y paga antes de llegar, y abre la taquilla con un código que le llega al móvil. Ni le atiendes, ni le cobras, ni tocas su maleta. Si alguien pregunta algo, hay un teléfono en la propia máquina.
Es nuestro problema, no el tuyo. El equipo es nuestro, el mantenimiento lo pagamos nosotros y hay un seguro de responsabilidad civil que cubre lo que se deposita dentro.
Entonces no cobras comisión, pero tampoco has pagado nada por tenerlas. Si en unos meses vemos que la ubicación no funciona, retiramos los módulos y no te cuesta ni el desmontaje.
No podemos: el contrato nos limita a un único punto por barrio mientras tú las tengas. Y si las tuyas llegaran a llenarse tanto que hiciera falta más capacidad, lo primero es ofrecerte a ti añadir los módulos que te quepan, aunque sea uno.
Como un ingreso más de tu negocio: nos facturas cada mes con IVA, igual que a cualquier cliente. No hay retención, porque no es un alquiler sino una comisión por un servicio, así que cobras el importe íntegro en el momento y no tienes que esperar a la declaración para recuperar nada. Si tributas en módulos, coméntalo con tu gestor, porque este ingreso va por separado.
A nada mientras no firmemos el contrato. El papel que dejo en la primera visita solo dice que el tema te interesa: no es un alquiler, no hay exclusividad y no hay permanencia. Y aun con contrato firmado, se sale avisando con treinta días.
Soy Luis, llevo esto yo. Escríbeme o llámame y te cuento sin compromiso qué daría tu local.